Respuesta simple

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Respuesta simple

¿Y si estamos en el sitio del próximo asesinato y nos alcanza una bala perdida? ¿Y si nos confunden con la persona a la que quieren eliminar y terminamos siendo una víctima por error?

Salir a la calle es hoy una acción riesgosa. Cada noticia sobre sicariato, en cualquier lugar de Guayaquil y sus alrededores, y a cualquier hora del día, nos aterra. ¿Y si estamos en el sitio del próximo asesinato y nos alcanza una bala perdida? ¿Y si nos confunden con la persona a la que quieren eliminar y terminamos siendo una víctima por error? ¿Y si nos disparan porque estábamos presentes en la escena del crimen y no quieren dejar testigos?

Estamos cansados de esperar que las leyes cambien. Hartos de escuchar que los maleantes que fueron atrapados ‘in fraganti’ tienen un largo historial delictivo y que por las leyes vigentes pronto estarán nuevamente libres. Saturados de esperar que las leyes que permitirían a la fuerza pública actuar con contundencia no sean analizadas en la Asamblea con la urgencia que se requiere, y que ocurra lo mismo con aquellas que servirían para optimizar la seguridad nacional. Fastidiados ante tanta decisión desacertada, sin base científica, descriteriada, absurda...

Según Rousseau, la voluntad general o popular es “la suma de los intereses en común que tiene un pueblo”; lo que ese pueblo desea y que como mandante dispone. Toda comunidad anhela su bienestar, desarrollo y progreso. Por lo tanto, si los gobernantes y funcionarios son servidores de ese pueblo, es su obligación ejecutar la voluntad popular, la de su mandante; regirse y dirigir sus acciones estrictamente apegados a ella. No es una opción elegir otro camino, si es que vivimos en democracia (gobierno del pueblo). Queda entonces descartada la voluntad política, a la que con tanta frecuencia se apela cuando una autoridad o funcionario no hace lo que debería hacer. Si los asambleístas no están discutiendo las leyes que los ecuatorianos necesitan para mejorar su calidad de vida, terminar con la impunidad y permitirle al Ejecutivo hacer lo que viabiliza el bien común por falta de voluntad política, simplemente no están ejerciendo la democracia, ni desempeñando correctamente sus funciones, ni obedeciendo el mandato ciudadano.

¿Qué se hace con quien no cumple su deber?