Resignificando el bicentenario

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Resignificando el bicentenario

...poco se ha hablado y peor comprendido, por ejemplo, sobre el papel que tuvo el pueblo llano en esos hechos’.

La celebración del bicentenario de nuestra independencia de España pasó sin que se le hubiera dado el realce que merecía. La coyuntura de la compleja situación que atraviesa nuestro país dejó de lado un evento de enorme significación para lo que somos hoy como nación.

Dado que la historia es una construcción ideológica y que este tipo de conmemoraciones permite hacer una evaluación desde el presente de lo que sucedió en el pasado, es necesario preguntarnos cuál fue el significado y trascendencia de ese hecho histórico para la constitución de nuestro país. Implica, en primer lugar, el superar el relato y lo anecdótico de las historias sobre la independencia para pasar a abordarla como un proceso complejo, más que como una sucesión de hechos, sobre el que aún falta profundizar en aspectos como el impacto mutuo que hubo entre los eventos emancipatorios de los países de nuestra región y en su ubicación dentro de un contexto mundial.

La historia de nuestra independencia ha sido planteada muchas veces como un conjunto de acciones heroicas individuales sobre la que poco se ha hablado y peor comprendido, por ejemplo, sobre el papel que tuvo el pueblo llano en esos hechos. Como se preguntaba Bertolt Brecht: “El joven Alejandro conquistó las Indias, ¿él solo? César venció a los galos, ¿no llevaba siquiera un cocinero? Felipe II lloró al saber su flota hundida, ¿no lloró más que él? Federico de Prusia ganó la guerra de los Treinta años, ¿quién la ganó también? Un triunfo en cada página. ¿Quién preparaba los festines? Un gran hombre cada diez años. ¿Quién pagaba los gastos? A tantas historias, tantas preguntas”.

El proceso de independencia que se había iniciado en Guayaquil en 1820 culminó en Quito el 24 de mayo de 1822, con el triunfo sobre el ejército colonial español en la batalla del Pichincha. La independencia de la monarquía hispana significó el acto de nacimiento de los estados nacionales, el inicio de la vida republicana, de nuestra identidad como país y el inicio de una modernidad incipiente y que aún, luego de doscientos años, continúa en construcción.