Las nadadoras, la historia verdadera de Yusra Mardini

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Las nadadoras, la historia verdadera de Yusra Mardini

Netflix presenta esta cinta bajo la dirección de Sally El Hosaini en un hilo inquietante, pero demasiado extenso.

Las Nadadoras
Escena de 'Las Nadadoras'Netflix

Damasco, 2011, tiempos de guerra en Siria. Las hermanas Sarah y Yusra Mardini (Manal y Nathalie Issa) entrenan como nadadoras capaces de competir internacionalmente… son los sueños de su padre, Ezzat (Ali Suliman).

Pocos años más tarde huirán de un hogar desbastado por la violencia y el terror bélico. Su primo Nizar (Ahmed Malek) las acompañará en la odisea. Ellas, y parte del grupo nacido en la ruta ‘coyotera’, deberán nadar en el Egeo hasta llegar a Lesbos (Grecia) y enfrentar no solo momentos peligrosos llenos de complicaciones, sino a los traficantes de seres humanos.

Pero Yusra no se inmovilizará ante la imperiosa necesidad de pedir asilo político en Berlín e intervenir en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro (2016). Posteriormente en los de Tokio, gracias al mandato de Sven (Matthias Schweighöfer), su entrenador, y ser parte del Equipo Olímpico de Atletas Refugiados.

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Versión sacarina e inquietante que presenta, bajo la dirección de Sally El Hosaini, la historia real de Yusra Mardini, nadadora siria de cuya autobiografía nace el guion. La cinta que presenta Netflix peca en su longitud, unos minutos menos le hubieran permitido mayor estima, pero gracias a su trama y el manejo de la historia que permite analizarla bajo capítulos imaginarios.

En el primero está la vida que guardan las chiquillas, su colegio, sus momentos de diversión y las exigencias de su padre, un exnadador convertido, para sus hijas, en entrenador. En una fiesta, magníficamente elaborada en tonos azules, aparece en el horizonte el rojo de las llamas y el humo de un avance guerrero. La paz ha terminado y se prepara la fuga.

En la segunda ‘parte’ (y la más sugestiva) encontramos las peripecias del cruce que genera esta jornada y que las unirá a personas que reflejan lobreguez y ello se entiende fácilmente porque nuestro país sufre emigraciones análogas. Estas secuencias están hábilmente fotografiadas, muy bien presentadas y su música es épica; la suspende cuando llega la quietud y entonces priman las cadencias de corte popular.

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Los personajes que en ellas imponen son congruentes al escenario visual y apoyan la narrativa del suspenso, del miedo a lo desconocido y la desilusión constante al imaginar que todo puede fallar o la posible deportación. Impresionante la toma del ‘basurero’ en la playa, tan bien lograda (gracias a la cámara puesta en el dron), que hace recordar una de las escenas clásicas del cine: miles de heridos o moribundos yacen en la estación del tren. Todo esto en 'Lo que el viento se llevó'.

Destaca el análisis psicológico de las hermanas: Sarah es toda franqueza, inquietud, volatilidad, con avideces, con ambiciones de ayudar al prójimo y que se conoce a sí misma. Yusra es disciplinada, algo egoísta, pero decidida. Y, en el momento que la vida la hace tambalear, sale su ángel de la guarda. Las actuaciones son buenas, especialmente la de las actrices que desempeñan a las nadadoras. Destaca el entrenador por la sobriedad, por el respeto que el actor infunde. Esta es la tercera sección.

Las imágenes de apertura de los Juegos Olímpicos son llamativas, incandescentes y muestran el colorido que alberga el fastuoso carnaval de los cariocas.

  • Calificación: * * * *