Guayaquil: Una zanja contaminante crea problemas en Guayacanes

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Guayaquil: Una zanja contaminante crea problemas en Guayacanes

Malos olores, mosquito, basural e inseguridad son los problemas que acarrea el canal. Los vecinos de la ciudadela piden el cierre de este

Zanja Guayacanes
La zanja que divide a las ciudadelas Guayacanes y Samanes es un botadero de desechos que emana malos olores y se ha convertido en un sitio donde se producen accidentes de tránsito.Jimmy Negrete / EXPRESO

Cuando Mayra Arellano sale o está llegando a su casa, acelera el paso y de inmediato se tapa la nariz para evitar los malos olores que, a todas horas, emana una zanja de drenaje de aguas lluvias ubicada frente a su vivienda.

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Ella reside en la manzana 176 de la ciudadela Guayacanes, cuarta etapa, en el norte de Guayaquil, por donde pasa ese canal que se ha convertido en un dolor de cabeza para todos los vecinos. Ellos piden el cierre de la zanja y la construcción de un ducto cajón para el desfogue de las aguas lluvias.

La concesionaria Interagua informó a EXPRESO que un equipo técnico recorrió este ramal de dos kilómetros de largo, que tiene influencia de marea del río Guayas, pero que no encontró mayores problemas.

No obstante, este canal que separa a las ciudadelas Guayacanes y Samanes, está cubierto de maleza y basura que lo convierte en un sitio contaminante y un criadero de mosquitos que provocan varias enfermedades. El problema se acentúa por la presencia de chamberos que esparcen los desperdicios y se apostan a consumir droga.

Guayacanes inseguridad
Varias manzanas de las ciudadelas están cerradas con rejas y candados para evitar la presencia de los delincuentes.Jimmy Negrete / EXPRESO
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Allí, las lechuguillas se multiplican de manera inmediata, así como las fundas de basura y todo tipo de desechos (desde material de construcción hasta animales muertos) que personas inescrupulosas echan a diario. “En este sector ya no se puede vivir con tranquilidad, por eso mi familia está pensando mudarse a otro lado”, manifiesta Claudia Solórzano, quien habita en el sector desde hace más de 15 años y en múltiples ocasiones ha visto caer al canal a varios vehículos que circulan a exceso de velocidad por los dos carriles de este tramo de la avenida Teodoro Alvarado, que carece de iluminación.

Tenemos que vivir con las ventanas cerradas para no percibir los malos olores, especialmente a la hora de comer. También lo hacemos por la cantidad de mosquito existente.

Daniel Villacreces, habitante de la ciudadela Guayacanes

Y no solo eso. Romina Vernaza, quien habita en la zona desde hace 20 años, comenta que en octubre pasado apareció un cadáver al pie de la zanja. “Estaba camuflado entre la maleza. Después supimos que era un delincuente a quien habían acribillado en otro lado y lo vinieron a botar acá”, resalta.

La delincuencia se acentúa cada día en la zona. Las calles oscuras se han convertido en moteles para parejas de enamorados y en habitaciones para mendigos y vagabundos.

Iván García Moncayo, residente de la ciudadela Guayacanes
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En cambio Roxana Maruri narra que hace dos semanas tuvo que ayudar a una chica, quien había sufrido un secuestro exprés y estaba caminando desorientada en esas calles oscuras, cerca de la zanja. “La inseguridad y la actividad delictiva crece cada día en el sector, a pesar del patrullaje policial”, manifiesta, al resaltar que nadie se salva de ser asaltado.

Aquello lo corrobora Francisco Cisneros, a quien el fin de semana le quitaron el celular e intentaron robarle el carro al pie de su vivienda. “Este sector se ha convertido en tierra de nadie”, señala preocupado.

Guayacanes solares
Los solares vacíos se han convertido en guarida de delincuentes.Jimmy Negrete / EXPRESO

La inseguridad ha obligado a colocar grandes cerramientos y puertas metálicas y de hierro en los negocios y viviendas. Los propietarios, incluso, han tenido que instalar cámaras de videovigilancia y contratar guardianes privados para que los cuiden las 24 horas. “Tomamos estas acciones de autoprotección para tener algo de tranquilidad”, anota Marisol Campos, a quien en los primeros meses de la pandemia por la COVID-19 los delincuentes se metieron a su casa y se llevaron varios electrodomésticos.

PeligroLa presencia de solares vacíos también preocupa a los residentes de Guayacanes. Allí se esconden los delincuentes para abordar a sus víctimas.

El cabo segundo de Policía, Rafael Chiquito, quien pertenece al grupo de operaciones motorizada y tiene una base en la avenida Antonio Parra Velasco, dice que ellos realizan patrullajes permanente y que siempre están pendientes de las alarmas que se emiten a través de un chat comunitario. “Lamentablemente los delincuentes andan por todos lados y están bien organizados”, reflexiona el uniformado, quien ayer había detenido a un ciudadano en el momento en que intimidaba a una mujer con un cuchillo, para robarle las pertenencias.