La cruda realidad de Guayaquil

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La cruda realidad de Guayaquil

EXPRESO publica las estampas que hoy son parte de la cotidianidad y reflejan la crisis económica y social que enfrenta su ciudadanía, también afectada por los vicios

desesperanza
Mientras un hombre vende miel a orillas del paso peatonal de la avenida 25 de Julio, en el sur de la ciudad, otro vive en la indigencia. Apenas un metro separa sus realidades. Ambos, a su manera, buscan obtener unos dólares para sobrevivir.Christian Vinueza

La llegada de la pandemia no fue el detonante, pero sí agudizó la crisis económica y social que afecta a Guayaquil, y está plasmada, ahora, en sus rincones. Turísticos, comerciales, residenciales o no, en todos se ve a ciudadanos que han hecho de la calle, su hogar, en su mayoría con vicios; y de las veredas el sitio donde intentan ganarse unas monedas, bajo el título de informales o de mendigos.

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EXPRESO recorrió el Puerto Principal para mostrar esa cruda realidad, a la que suma la inseguridad que se ha convertido en la vecina de todos. Este Diario ha venido publicando lo difícil que resulta para un conductor detenerse en un semáforo, o para un ciudadano salir a pasear, a comer o ir hasta al banco, porque el delincuente lo acecha y hasta lo mata. “Estar fuera de casa implica hoy jugártela con la muerte”, sentencia Lourdes Ojeda, quien habita en Guayacanes; y a diario es testigo de una serie de estampas urbanas que, advierte, muestran una urbe en decadencia.

Niños jugando en la calle con carros sin ruedas y muñecas sin ropa, cerca de zanjas malolientes, como la de Mucho Lote; así como indigentes despertando junto a colchonetas arrumadas en callejones que se conectan con la Francisco de Orellana, son apenas algunas de las escenas.

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Meli Castro, de 65 años, vive en Mucho Lote, cerca de la explanada de este vecindario, que en los últimos meses se ha convertido en vacunatorio; y ha sido testigo de como la pobreza y la adicción a las drogas, ha incrementado el número de personas, entre nacionales y extranjeros que viven en las calles. “Si antes veía a 10 en cada semáforo, ahora veo a 30 o más. Solo en la avenida Las Aguas, en Urdesa, hay días en que hay casi 40”, advierte.

La situación se repite en zonas como la avenida 25 de Julio, y la calle Aguirre y Rumichaca; donde los vendedores y gasfiteros se confunden entre los consumidores y recicladores. “Aquí no nos queda nada más que esperar a que un cliente nos busque, y mientras tanto convivimos con el miedo. Siempre alerta a cualquier movimiento”, detalla Freddy Suárez, quien vende desde hace casi dos años todo tipo de artículos, a un costado del puente de la 25 de Julio, cerca del hospital Teodoro Maldonado.

SOBREVIVIR

contrastes
Lo que antes no se veía en el paso peatonal de la avenida Narcisa de Jesús, cerca de Mucho Lote 2, ahora es parte del día a día. En la estructura viven hoy ciudadanos en situación de calle. Colchonetas y sábanas que son colgadas incluso en las barandas de la estructura, los acompañan.Christian Vinueza
policentro

Un nuevo asalto a una persona que estaba en la fila del banco de un centro comercial

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La situación se repite en zonas como la avenida 25 de Julio, y la calle Aguirre y Rumichaca; donde los vendedores y gasfiteros se confunden entre los consumidores y recicladores. “Aquí no nos queda nada más que esperar a que un cliente nos busque, y mientras tanto convivimos con el miedo. Siempre alertas”, detalla Freddy Suárez, quien vende    galletas a un costado del puente de la 25 de Julio, cerca del hospital Teodoro Maldonado. 

En el sitio, pese a sus carencias, Suárez alimenta a los adultos mayores que piden dinero o a los niños que, sin suerte, intentan hacer malabares. “Hay miradas que te rompen el alma, que te recuerdan lo jodido que estamos”, sentencia.

Tema de Vinueza (7158246)
Esta imagen es parte de la realidad de Guayaquil. La basura y los espacios insalubres se han convertido en el refugio y hogar de decenas de personas.Christian Vinueza
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Que sea de día o de noche no influye en que las escenas se repitan. “En Guayaquil ya perdimos hasta la vergüenza. La carencia de todo, incluidos los valores, es parte de nuestra cotidianidad”, lamentó Josué Alvear, quien reside cerca del paso peatonal de García Goyena y Antepara; otra estructura en estado de abandono. Gris, sin luz. Un motel de paso.

PELIGRO

inseguridad
Los asesinatos, los asaltos y la violencia son parte de la cotidianidad de los guayaquileños.Christian Vinueza

Los asesinatos, los asaltos y la violencia son parte de la cotidianidad de los guayaquileños; que ahora son víctimas de la inseguridad incluso si viven entre rejas. Ni siquiera los espacios públicos y turísticos, además de los residenciales, se salvan de esta problemática que asfixia a la comunidad, harta de ser testigo de escenas de dolor e injusticia, y de la falta de acción por parte de las autoridades.

PERDICIÓN

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El consumo de drogas.Christian Vinueza

En el Suburbio, entre las calles 37 y Colombia, un joven dice no saber qué día es, ni la hora. Lleva días consumiendo drogas, reconoce a un equipo de EXPRESO. Esta escena es común hoy en prácticamente todos los espacios públicos de la ciudad.

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EL DAÑO

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Los callejones como guarida.Christian Vinueza

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FOTOREPORTAJE
El retrato de una habitante guayaquileña asegurando hasta sus ventanas para evitar ser víctimas del hampa.Christian Vinueza