El dolor de oídos: nueve causas a tomar en cuenta

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El dolor de oídos: nueve causas a tomar en cuenta

Pese a lo molesto, en la mayoría de los casos su origen no se debe a nada grave. Los especialistas hablan de diversas causas y dan recomendaciones

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Cuidados. Algunos síntomas de la otitis suelen ser pasajeros. Cuando se complica, hay que acudir al médico.Pexels

El dolor de oídos es una afección muy común, sobre todo en los más pequeños, y se estima que 8 de cada 10 niños sufren una otitis antes de los 5 años, un porcentaje mucho más bajo en los adultos. Pese a lo molesto que resulta, en la mayoría de los casos no se debe a nada grave y, a menudo, ni siquiera es por un problema en los mismos oídos.

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El trastorno puede estar en zonas próximas que comparten nervios craneales, como la nariz, la garganta, la mandíbula, las piezas dentales… o derivarse de lesiones musculoesqueléticas en el cuello, la columna y la cabeza.

1. Otitis. Ocho de cada diez dolores de oídos se deben al padecer otitis, una inflamación del oído medio que suele estar provocada por virus y bacterias. En los niños las otitis son más frecuentes que en los adultos porque las trompas de Eustaquio, los canales que unen la nariz y los oídos, son más cortas y horizontales y eso favorece que la mucosidad de la nariz pase al oído. Los síntomas son dolor, fiebre, irritabilidad y merma en la audición, y pueden presentarse en uno o en ambos oídos. Si no hay fiebre alta y el dolor no es muy intenso conviene esperar dos días para ver si la otitis mejora por sí misma antes de acudir al médico. Se debe ingerir muchos líquidos y descansar.

2. Oído de nadador. Es una infección del conducto auditivo externo, generalmente producida por el agua que queda estancada en el oído después de nadar y que propicia el crecimiento de bacterias. Suele presentarse con síntomas leves como picazón, enrojecimiento, molestias…, pero, si no se cuida irá a peor, causará dolor, sensación de oído lleno, pérdida de audición, supuración o incluso fiebre. Para prevenir esta patología lo que debemos hacer es usar tapones cuando nademos, además, secar bien los oídos después de cada baño.

3. Tapones de cerumen. El cerumen es una sustancia natural que se segrega para proteger el oído de la entrada de agentes perjudiciales. Pero, a veces, puede acumularse y taponar el conducto auditivo, lo que provoca dolor, pérdida de audición, sensación de oído lleno y ruidos. Evitar emplear objetos, bastoncillos o pinzas para extraerlo, lo ideal es lavados con agua templada o productos específicos como gotas, glicerinas y aceites minerales de venta libre para ablandar el tapón y esperar a que salga. Si no sale acudir al médico.

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4. Quistes. No es rara la aparición de quistes benignos en el oído, que pueden localizarse detrás de la oreja, en el propio conducto o en el pabellón auditivo. A veces no suponen ninguna molestia, pero otras provocan dolor en el conducto auditivo externo, pérdida de la audición e infecciones recurrentes, en cuyo caso debemos acudir al médico, ya que el quiste puede estar infectado y requerir antibióticos o una cirugía para extirparlo.

5. Cambios de presión. Las diferencias de presión entre el interior y el exterior del tímpano pueden ocasionar dolor y molestias, pero lo normal es que sean leves y pasajeras. Ocurren porque la trompa de Eustaquio se bloquea e impide que la presión del oído medio se iguale con la del oído externo. Normalmente basta con bostezar, tragar, intentar exhalar el aire por la nariz haciendo pinza con los dedos para taponarla, masticar chicle o chupar caramelos.

6. Problemas dentales. Las caries o las lesiones en los dientes ocasionan infecciones con acumulación de pus e inflamación de los tejidos y un dolor que puede irradiarse hasta el oído del lado afectado.

7. Objetos raros, insectos. Es habitual que los niños se metan objetos en el oído. Los accidentes de este tipo causan un tremendo dolor, porque el conducto auditivo es un hueso recubierto de fina piel. Si el objeto sobresale hay que retirarlo suavemente. No extraerlo si está profundo. Si se cuela un insecto se pueden echar aceites o gotas específicas, que deberían tenerse en un botiquín casero, e intentar que el bicho salga a flote. Acudir al médico si se sospecha de lesiones.

8. Rotura del tímpano. El tímpano, un tejido que separa el oído medio del externo, puede romperse por infecciones y también por otras causas, como ruidos muy fuertes, cambios de presión bruscos, objetos punzantes, golpes o accidentes. Los síntomas son dolor, secreciones, zumbidos, vértigo y pérdida auditiva. Acudir al médico para que evalúe la lesión y haga el seguimiento de la recuperación.

9. Bajas temperaturas. Algunas personas experimentan dolor de oídos cuando hace frío. La causa es que tienen en esa zona más vasos sanguíneos de lo normal y, con bajas temperaturas, los vasos se contraen y provocan un dolor punzante. En ese caso habrá que abrigarse con orejeras, gorros o bufandas.

Las cosas por su nombre

La otalgia, es decir, el dolor de oídos, se clasifica en dos grandes grupos. Cuando el origen está en el propio oído, los otorrinos hablan de otalgia primaria, y cuando el dolor se irradia por un problema en otra zona se llama otalgia secundaria. Las causas del dolor de oídos son muy diversas en etiología y variables en intensidad. Se recomienda ir al médico cuando en los síntomas la fiebre es elevada o el oído supura.