Un tributo al narrador de Guayaquil

  Actualidad

Un tributo al narrador de Guayaquil

El afamado escritor Jorge Velasco Mackenzie falleció el viernes 24 de septiembre de 2021. Lectores y autores discuten su influencia en la literatura

Velasco Mackenzie fue ingresado de emergencia al hospital Teodoro Maldonado producto de secuelas de un accidente cerebrovascular que padeció en julio pasado.
Velasco Mackenzie fue ingresado de emergencia al hospital Teodoro Maldonado producto de secuelas de un accidente cerebrovascular que padeció en julio pasado.Archivo

“Quien la respira se ahoga, quien la camina la huye, quien la busca la encuentra, quien la escucha la oye, quien la mira la ve y ya no podrá olvidarla nunca, porque quien la vive la ama como a una mujer perdida en la calle”. Más de treinta años después, ese fragmento de ‘El rincón de los justos’, la novela más recordada de Jorge Velasco Mackenzie, es aún la manera más lúcida de describir a la ciudad puerto.

El escritor peruano Mario Vargas Llosa, en una fotografía de archivo.

Ecuador condecorará este lunes al escritor Mario Vargas Llosa

Leer más

Así lo reiteraron el viernes cientos de lectores y autores, quienes inundaron las redes sociales para despedir al “narrador de Guayaquil”, quien falleció a los 72 años.

Velasco Mackenzie fue ingresado de emergencia al hospital Teodoro Maldonado producto de secuelas de un accidente cerebrovascular que padeció en julio pasado.

Tras la noticia de su muerte, sus fanáticos, admiradores, amigos y familiares publicaron anécdotas, fragmentos de sus obras y fotografías de los numerosos talleres literarios que dictó desde los años ochenta.

El escritor fue parte del reconocido grupo Sicoseo, al que también pertenecieron autores como Fernando Nieto Cadena y Fernando Artieda.

En 1979, tras obtener una beca del Círculo de Lectores, Velasco Mackenzie viajó a Europa, donde escribió ‘El rincón de los justos’, obra sobre los márgenes que acontecen en la ficticia ‘Matavilela’.

La novela fue aclamada a nivel nacional e incluso fue incluida en el currículo de lectura de bachillerato. Producto de ello, años más tarde, numerosos autores y artistas le rindieron justo homenaje. Entre ellos está el cantante Juan Zevallos, que incluso sacó el disco ‘Matavilela’, basado en los amados personajes de la novela.

Pero la trayectoria del autor no se detuvo ahí. Hasta 2014, Velasco Mackenzie publicó otros veintitrés libros, entre relatos, dramaturgia, poesía y novela. Contaba con dos novelas que no alcanzó a publicar y para las que llevaba años buscando apoyo editorial. Una de ellas podría ver la luz próximamente, como explicó el escritor y editor Santiago Vizcaíno.

“Recientemente me envió una novela delirante, a lo Malcolm Lowry, que espero publicar. Siempre lo imaginé así. De hecho, creo que ‘Bajo el volcán’ bien la pudo haber escrito Jorge Velasco Mackenzie, pero se hubiera llamado ‘Bajo el río’”.

Y es que, pese a tratar varios temas en sus obras, el autor, quien era conocido por usar el parque Centenario de “oficina”, nunca se alejaba del todo del Puerto Principal y de la ciudad versan varios de sus libros. Entre estos está ‘Tatuaje de náufrago’, quizá una de sus novelas más potentes, y que empezó cuando cerró el bar Montreal, ubicado en Pedro Moncayo y Víctor Manuel Rendón.

Sergio Ramírez Mercado es un escritor, periodista, político y abogado nicaragüense.

La pluma que aterra a una dictadura

Leer más

Pese a declarar varias veces que dejaría de lado a la urbe como protagonista de sus obras, nunca logró alejarse.

En su momento, Velasco Mackenzie reflexionó: “Nunca me logré alejar, y finalmente lo acepté: toda la vida he apuntado a una novela total sobre Guayaquil. Y si me permite ser inmodesto, hay dos novelas que han tocado a la ciudad de manera directa, en sus conflictos, sus clases marginales, sus espacios, ‘Las cruces sobre el agua’, de Joaquín Gallegos Lara, y ‘El rincón de los justos’. Pero aún quedan cosas por decir”.

Sin embargo, una de las conclusiones a las que llegaron amigos y lectores, es que la ciudad fue ingrata con su autor. La catedrática Liliana Garcés fue clara: “Le quedó debiendo”. Con ella concordó el escritor Juan Morales. “Le dio su vida a la ciudad y pocos lectores jóvenes lo conocen. Que al menos con su muerte eso cambie y la difusión de sus libros sea masiva”.