Entre los políticos la consulta pierde viada aún sin despegar

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Entre los políticos la consulta pierde viada aún sin despegar

Pachakutik no apoya nada relativo a privatizaciones. Dirigentes temen que se convierta en plebiscito. El Gobierno mantiene el hermetismo en preguntas

Diálogos- consulta- asamblea
En las mesas de diálogo Ejecutivo- Legislativo no está incluido en lo absoluto el tema consulta popular.Cortesía

Sin mayor conocimiento, las expectativas son bajas. Las organizaciones políticas no se hacen muchas ilusiones de que el temario de preguntas del referéndum y consulta popular que lanzará el Gobierno, la próxima semana, sea lo suficientemente bueno como para subirse en una corriente de apoyo.

Acusan lo mismo que otros sectores: no conocen con claridad hacia dónde apunta el cuestionario y, lo que es más importante, cómo este proceso va a ayudar a solucionar los verdaderos problemas que tiene el país.

La consulta es cuesta arriba, sin embargo, se podría aprovechar para preguntar sobre las atribuciones del Consejo de Participación Ciudadana y contundencia en temas de seguridad.

Guillermo Celi,
​dirigente de SUMA
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“Si preguntan la entrega de la administración de las empresas públicas, vía delegación, a las empresas privadas, nosotros no estaremos de acuerdo, pero será la gente la que decida”, dijo ayer el jefe de la bancada de Pachakutik en la Asamblea, Salvador Quishpe.

El dirigente le dijo ayer a EXPRESO que lo que se esperaba era una suerte de consulta previa con otros sectores para conocer los ejes centrales de la propuesta, pero que lo único que hay, por el momento, es una gran incógnita sobre qué se preguntará.

Y el Gobierno no está dispuesto a revelar más. El ministro de Gobierno, Francisco Jiménez, acude a los medios de comunicación a explicar básicamente lo mismo: “queremos concentrarnos en lo principal, que es seguridad e institucionalidad y, complementariamente, temas económicos”, dijo ayer en Teleamazonas.

Proponemos que delitos como el sicariato sean sancionados con cadena perpetua. Igual para los administradores públicos que caigan en la corrupción.

Salvador Quishpe,
​jefe de bloque de Pachakutik

Desde el correísmo se plantea un escenario aún más complicado como para apoyar la consulta. El legislador Cristóbal Lloret considera básico que una de las preguntas sea si los ciudadanos están de acuerdo o no en seguir con el actual Gobierno, aunque es consciente de que eso no pasará “ni de chiste”.

“Una consulta popular no va a resolver los problemas del país, porque son estructurales y es parte de la concepción del Estado frente a las desigualdades. Las condiciones políticas y sociales que enfrenta el país incluso ponen en riesgo la continuidad del Gobierno”, señaló el asambleísta de Unión por la Esperanza (UNES).

Por fuera del Legislativo, el panorama no es muy diferente. El dirigente de SUMA, Guillermo Celi, siente que la consulta llega demasiado tarde y reconoce que estos procesos están anclados a la popularidad de los gobernantes. “Más importante que los políticos, es que se sumen a la propuesta los ecuatorianos pero el panorama es complejo”, señaló.

Si nos convocan, que sea para cambiar de Gobierno y Asamblea. Es decir, que el presidente firme la muerte cruzada. Cualquier otra propuesta de consulta no resuelve los problemas.

Geovanni Atarihuana,
​Unidad Popular

Unidad Popular coincide con el correísmo, aunque su director nacional, Geovanni Atarihuana, prefiere decir que es con la gran mayoría de ciudadanos. “El Gobierno debe preguntar sobre su continuidad, como punto de partida, porque por más buenas preguntas que haga esto será un plebiscito de gestión como ya sucedió en Chile”, aseguró.