La Conaie lleva el conflicto a la ciudad de Quito

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La Conaie lleva el conflicto a la ciudad de Quito

La movilización indígena no es improvisada. En el caos registrado en la capital se mira la aplicación de al menos dos manuales

Alimentación.
Alimentación. Un grupo se encarga de proveer de comida a los manifestantes.René Fraga

La movilización indígena que tiene sitiada a la capital de la República no es improvisada y podría prolongarse por algún tiempo.

Si bien la estrategia de los grupos indígenas, según el exjefe de Inteligencia del Ejército, Mario Pazmiño, sería obligar al Gobierno a ceder en todas sus demandas, si esto se prolonga demasiado “podría afectar a los dos bandos”.

Dice que una cosa es que la gente se mantenga una semana y media, pero “cuando esto va tomando otras proporciones y quieren quedarse un mes, 15 días, ya hay una afectación directa a las comunidades”.

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Pazmiño mira que lo que se quiere imponer en las marchas indígenas es el concepto mariateguista aplicado por Sendero Luminoso en Perú. Es trasladar “el conflicto y la guerra desde el campo a la ciudad, paralizar las ciudades para imponer, desde el interior de las ciudades una vez que estén caotizadas, un nuevo sistema”.

Hay un incremento de violencia en las ciudades, hay desabastecimiento, ataque a la propiedad.

Mario Pazmiñ, exjefe de Inteligencia

Y, en las protestas, todo lo que implique presión al Gobierno se está aplicando. Eso lo evidencia, según la Policía, los hallazgos que han efectuado en los exteriores de la Casa de la Cultura Ecuatoriana (CCE), en el norte de Quito.

Escudos artesanales, lanzas, armas blancas, dinamita, explosivos, voladores, cocteles molotov han sido encontrados en camiones pequeños que se movilizan con las placas cubiertas por los alrededores de donde se concentra la marcha indígena.

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Pero esos camiones son solo parte de la logística que se ve. Hay decenas de camionetas que circulan por las calles de la capital con cartulinas en las que se lee, por ejemplo: donaciones. En el sector de la calle Juan León Mera, en el balde de una camioneta roja, mujeres y hombres recogen ayuda voluntaria y obligada para los participantes de la marcha.

A ella se suman vehículos de alta gama en los que circulan los dirigentes, verificando que los participantes de la protesta cumplan con las asignaciones.

Ellos quieren el Ágora. Al momento no tienen dónde dormir. El Ágora era su centro de abastecimiento.

William Calle, comandante de la UMO

Esas disposiciones van desde: distraer la atención de la fuerza pública, dividir los equipos de uniformados que protegen las manifestaciones, provocar, lanzar objetos.

En las calles también se puede observar que existen niveles de organización a la hora de protestar. El martes, en la avenida 12 de Octubre, los indígenas más jóvenes retrocedían cada vez que se escuchaba la detonación y caída de las bombas lacrimógenas y ante el avance de los policías. A los lados se ubicaron personas que, evidentemente, no son parte de las comunidades, que con gritos y hasta insultos reclamaban y les incitaban a regresar para hacer frente a los uniformados.

La inexperiencia de los más jóvenes hacía que sean los primeros que resulten golpeados y heridos y su falta de conocimiento de la ciudad facilitó el trabajo de los policías a la hora de ejecutar detenciones en El Ejido y El Arbolito.

A eso se suman los acercamientos que han hecho los dirigentes indígenas con los rectores de las universidades para conseguir alojamiento. Una de ellas fue la vicepresidenta de la Conaie, que según fuentes consultadas por EXPRESO, fue la que gestionó la apertura del centro que alberga a indígenas que llegaron a Quito desde distintos puntos.

Actores políticos, el crimen organizado y el narcotráfico podrían ser los que se encuentren detrás del caos generalizado y los interesados en que el diálogo no se concrete, dice Pazmiño. Porque lo que se ha visto en las protestas de los últimos días es “gente armada con fusiles M16, con revólveres, pistolas, con cilindros de gas orientados a la fuerza pública”. Dice que hay distintos métodos de sedición y terrorismo urbano que se están poniendo en práctica en un conflicto que, supuestamente, es pacífico.

El coronel William Calle, comandante de la Unidad de Mantenimiento del Orden (UMO), aseguró que las tácticas que están aplicando los manifestantes que se alojan en la Universidad Salesiana son similares a la que aplican los grupos irregulares.

Cierres

Entre los más afectados por la paralización se encuentran los locales que están ubicados en los alrededores de la Casa de la Cultura como cafeterías, restaurantes y otros locales. Muchos de ellos han optado por atender con las puertas cerradas.

Transporte

En la capital no hay transporte. Los únicos que ejercen algún tipo de actividad son miembros de las comunidades que habitan en distintos sectores periféricos de la capital, que intercalan el servicio de transporte con el paro. 

Afectaciones. 

En los alrededores de la Casa de la Cultura los manifestantes han afectado aceras, adoquines, señalética, árboles, plantas, paredes, propiedades, edificios públicos, entre otros daños, que al momento no se han cuantificado.

La logística de la movilización indígena

  1. Alojamiento. Las universidades Salesiana y Central resolvieron parte del problema que presentaba el alojamiento de los manifestantes indígenas en la capital.
  2. Alimentación. La provisión de la alimentación es otro de los puntos que los indígenas tienen resueltos para continuar con las movilizaciones en la capital. Desde camiones y furgones llegan la comida, la avena y el agua.
  3. Armas e insumos. También en este punto juega un papel importante la presencia de camiones pequeños furgones. Ellos se desplazan por los distintos puntos en los que se ubican los manifestantes para dotarles de lanzas, escudos, armas blancas, llantas, neumáticos y otros.
  4. Violencia. Un grupo importante en la paralización indígena es el que recorre las calles, plazas y parques de la capital amenazando e intimidando a los ciudadanos. En los sitios cercanos a la marcha se han generado asaltos y agresiones.
  5. Verificación. Los líderes de la paralización verifican que la planificación se cumpla y los bloqueos se ejecuten.
  6. Manuales. La teoría de al menos dos manuales se estarían aplicando: Black block y la Revolución molecular disipada, aplicada en otros países de la región, dice el coronel Mario Pazmiño.