"Cariñoso y consentidor", así es el comandante de la Policía como padre

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"Cariñoso y consentidor", así es el comandante de la Policía como padre

Los hijos de Fausto Salinas, la máxima autoridad de la Policía, recuperaron de la memoria recuerdos felices de con su padre

COMANDANTE SALINAS
Recuerdos. El comandante, su esposa y cuatro hijos, en las actividades que comparten como familia.Cortesía

'Yo soy tu padre' es el especial digital preparado por EXPRESO en el Día del Padre para reconocer la figura paterna dentro de la familia y abordar cómo este rol ha ido evolucionando con el tiempo, compaginándolo con las áreas que escogieron para sus vidas: desde la política, el deporte y el emprendimiento, hasta la música.

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Los festejos se multiplican a mediados de año, cuando llega el Día del Padre. Los restaurantes se llenan, los paseos se multiplican. Hay desayunos en la cama, comida especial, regalos, corbatas, vino, camisas, medias.

Pero para un padre policía, muchas de esas actividades se deben postergar o se reducen por las mismas condiciones de la profesión. Aún así, muchos se esfuerzan por no ser padres ausentes, por compartir con la familia y atesorar los pequeños y grandes instantes. En ese grupo está el comandante de la Policía, Fausto Salinas. 34 de sus 52 años que cumplió el 31 de mayo ha sido parte de la institución. 

Es padre de cuatro hijos: María Augusta de 30, Fausto Daniel de 24, Lenin de 22 y Vanesa de 20. Esposo de la general en servicio pasivo María Fernanda Tamayo quien lo describe como “un padre cariñoso, muy consentidor, pero a la vez despierta respeto y admiración por sus hijos, lo adoran mucho porque tiene una alma muy noble”.

Sus hijos hicieron un alto a las actividades para recordar los grandes y felices momentos. Fausto Daniel habla de las salidas al cine de los sábados. “Sabíamos ver la cartelera y salir corriendo para alcanzar a la función de vermout en Multicines del CCI. Me acuerdo que un día no sabíamos que ver y solo fuimos a la taquilla y compramos entradas que habían disponibles y fue a la película pollitos en fuga”. 

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    Momentos. El comandante de la Policía compartió fotos de los momentos familiares.Cortesía
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    Momentos. El comandante de la Policía compartió fotos de los momentos familiares.Cortesía

Pero no solo había salidas al cine.

Fausto Daniel se acuerda cuando aprendió a montar bicicleta en una nueva rosada. “Me hacía dar vueltas en el terreno de al lado de la casa y una vez casi me voy de largo en una bajada del terreno que era de tierra pero no me caí porque mi pa me sostuvo de atrás del asiento”.

Las jornadas largas de trabajo para Salinas eran largas y extenuantes pero no eran obstáculo para que sus hijos le acompañen, acampen, jueguen a los espías o pidan comida.

Eso ocurría en el Grupo de Intervención y Rescate (GIR), en Pusuquí. Allá llevaba especialmente a los varones. En el GIR hay una torre de entrenamiento con al menos cuatro pisos y allá subían sus hijos.

“Para ellos lo más maravilloso era quedarse a dormir en el cuartel, les ponía un colchón y dormían en el piso y aprovechaban los espacios para jugar”, dice el oficial. Una buena parte de policías son padres ausentes por eso dice que el tiempo que podía aprovecharlo con ellos lo hacía. En su cuarto “sabíamos jugar con mis hermanos y mi pa con unos juegos de 101 dálmatas, habían rompecabezas y dominó y otros que no recuerdo bien”, afirma Fausto Junior. Ahí, cuando al comandante le tocaba madrugar a pasar lista, les arropaba y salía. Cuando ellos despertaban él les tenía listo el desayuno.

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La Navidad era, sin duda, una época en la que todos compartían y el comandante ayudaba a sus hijos a armar el nacimiento. “Fue el primero grande que hicimos, tenía hasta una laguna con patitos y también hicimos puentes con ríos. Había una parte con musgo y otra parte era nieve”.

“Yo le quiero a mi papi porque tiene un gran corazón y es muy humilde con las personas. Siempre que salimos a algún lugar el siempre trata bien a todos sin importar nada”, dice Vanesa.

Comenta que cuando alguien de la familia está triste “él siempre nos anima y hace chistes para alegrarnos todos los días”. A ella le acompañaba a jugar fútbol en la Escuela de Policía y siempre le alentó en lo que le gusta y aunque no tenía esperanzas, siempre él decía que podía mejorar.

Salinas menciona que ha sido bastante responsabilidad ser padre. “Han habido momentos en los que no he podido acompañarles o guiarles en algunas cosas”, reconoce y su hija mayor, María Augusta, asumió el rol de padre y madre porque su esposa también era policía y ella  les ha sustituido.

A sus hijos les encanta las historias de los grandes casos que ha liderado “porque he tenido mucha acción en los operativos y muchas amenazas”.

No tiene nietos pero le gustaría tener uno a quien consentiría mucho. Reconoce que el domingo quizás no pueda celebrar con sus hijos por las condiciones del país. Pero “les daré un abrazo, dejaremos para celebrar otro día”.